Cada sesión parte de una conversación previa, no de un disparo improvisado. Definimos juntos el tono, el vestuario y el fondo antes de encender la primera luz.
Antes de la sesión definimos el concepto, los cambios de vestuario y el ambiente de cada toma. Así llegas al estudio sabiendo qué esperar y qué imágenes vas a necesitar para tu book o tu marca personal.
No usamos un esquema fijo para todos. Según tu tono de piel, la textura del cabello y la expresión que quieras transmitir, ajustamos la iluminación para que el resultado se vea natural y favorecedor sin recurrir a retoques excesivos.
Si nunca has posado frente a una cámara, no te preocupes. Durante toda la sesión te doy indicaciones concretas sobre la postura, la mirada y el movimiento, para que las fotos reflejen tu presencia sin poses forzadas.
No recibes cientos de archivos sin revisar. Selecciono las mejores tomas, hago una edición de color coherente y te entrego un set digital listo para usar en redes, web o material impreso.
¿Quieres ver cómo trabajamos una sesión completa? Conoce nuestro proceso de dirección de arte.