Andrew Willoughby

Recorrido del estudio

2016

Primeras sesiones de retrato en un espacio alquilado en Gazcue, con un solo fondo de papel y luz natural de ventana. Ahí se definió el criterio de trabajo que aún sostiene el estudio: expresión natural antes que pose.

2018

Incorporación de la dirección de arte como parte del proceso. Cada sesión empezó a incluir consulta previa, selección de vestuario y pruebas de locación, lo que cambió por completo la relación con los clientes.

2020

El estudio se trasladó a un local propio en Baní con techo alto y paredes de textura de papel. La luz suave de ventana se convirtió en el sello visual de los retratos, tanto en estudio como en exteriores.

2022

Se sumaron las sesiones de marca personal y los books profesionales para ejecutivos y emprendedores. El flujo de entrega digital curada con edición de color pasó a ser el estándar de todos los proyectos.

2024

La cobertura de eventos privados y las sesiones familiares en exteriores ampliaron el portafolio sin perder el enfoque original: retratos que comunican presencia con autenticidad, con control cuidadoso de la luz.

Una trayectoria construida sesión a sesión

Quiénes hacen posible cada sesión

El equipo detrás del estudio

Cada retrato que sale de este estudio es el resultado de un trabajo conjunto: alguien que piensa la luz, alguien que cuida la dirección de arte y alguien que acompaña a la persona frente a la cámara. Aquí está el equipo que lo hace posible.

Dirección y retrato

Andrew Willoughby

Fotógrafo principal con más de doce años dedicados al retrato en estudio. Su trabajo se centra en la iluminación controlada y en conseguir que cada persona se sienta cómoda frente a la cámara. Antes de cada sesión, revisa junto al cliente las referencias, el vestuario y el tipo de expresión que se quiere lograr. Es quien define la paleta de color y supervisa la edición final de cada entrega.

Especialidad: retrato editorial y dirección de arte Formación: fotografía y diseño visual
Producción y estilismo

Ana Sánchez Rodríguez

Productora del estudio. Coordina las consultas previas, la selección de vestuario y la preparación del set. Su ojo para los detalles —desde la textura de un fondo hasta el tono de un accesorio— asegura que cada elemento de la imagen acompañe a la persona sin distraer. También gestiona la agenda de sesiones y la comunicación con los clientes desde el primer mensaje.

Especialidad: producción de sesiones y estilismo Experiencia: dirección de arte para marcas personales
Edición y color

Carlos Ortega Vargas

Responsable de la postproducción y del acabado final de cada imagen. Trabaja la edición de color con un criterio natural: mantiene la calidez de la piel, respeta la textura de la luz y evita los retoques que borran la identidad de la persona. Es quien prepara las galerías digitales curadas y las versiones en blanco y negro cuando el proyecto lo pide.

Especialidad: edición de color y retoque natural Experiencia: fotografía editorial y de producto
Asistencia y logística

Paula Aguilar Rodríguez

Asistente de estudio y apoyo en exteriores. Se encarga de la preparación del equipo, el montaje de luces y fondos, y de que la sesión fluya sin contratiempos. Durante las tomas, ayuda a mantener un ambiente relajado y atento a las necesidades de cada cliente, especialmente en sesiones familiares o con niños.

Especialidad: asistencia técnica y sesiones en exteriores Experiencia: fotografía documental y de eventos

El estudio se construyó sesión a sesión

Andrew Willoughby no empezó con un local grande ni con una lista de clientes esperando. Empezó con una cámara, un fondo gris y la convicción de que un retrato bien dirigido dice más que cien poses ensayadas. Con los años, el estudio se fue definiendo por decisiones concretas: apostar por la luz natural controlada, limitar el número de sesiones diarias y tratar cada book como un proyecto de dirección de arte, no como una tanda de fotos.

Los primeros retratos en Baní

Las primeras sesiones se hacían en una habitación con ventana grande y una silla de madera. Ahí se probó el esquema de luz que hoy identifica al estudio: una fuente suave, fondo neutro y tiempo para que la persona se soltara. Esa base sigue presente en cada sesión de marca personal.

La decisión de especializarse

Después de varios años cubriendo eventos y haciendo fotografía comercial, el estudio dejó de aceptar trabajos que no fueran retrato o dirección de arte. Parecía un riesgo, pero permitió profundizar en la consulta previa, la selección de vestuario y la edición de color que hoy definen la entrega.

El salto a Santo Domingo

El traslado a la capital amplió el tipo de encargos: ejecutivas que necesitaban renovar su imagen digital, artistas buscando material de prensa y familias que querían algo más honesto que la foto de estudio tradicional. El espacio actual mantiene la misma lógica de trabajo, con más control sobre la escenografía.

Una forma de trabajar que no cambió

Hoy el estudio tiene un flujo claro: consulta para definir el concepto, pruebas de vestuario, sesión guiada paso a paso y entrega digital curada. Lo que no se negocia es el ritmo. Una sesión al día permite atender la expresión, corregir la luz y terminar con imágenes que la persona reconoce como suyas.

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